Adicae explota: dimiten en bloque las directivas de Aragón y Extremadura

Adicae
Manuel Pardos, presidente ADICAE.
La junta directiva de la Asociación de Usuarios de Bancos Cajas y Seguros (ADICAE) en Aragón (AICAR) y la de Extremadura han dimitido en bloque. Además, según fuentes internas de la asociación, la junta directiva de la Comunidad Valenciana también está harta. ¿De qué se cansan? De la dirección nacional, encabezada por el presidente de Adicae, Manuel Pardos.

Según las fuentes, las dimisiones se han producido porque “todo es un cachondeo; los abusos laborales, no hay continuidad en el personal…”, además, en el caso concreto de Valencia (cuya junta podría dimitir también en breve), se ha cerrado recientemente la oficina de Alicante, lo que se entiende como una nueva decisión unilateral que ya vuelve locas a las direcciones autonómicas.

“Los procedimientos judiciales que llevan a los juicios son humo”, explican fuentes internas de Adicae, una asociación de consumidores y usuarios inscrita en el registro de Asociaciones de Consumidores del Instituto Nacional de Consumo de España, y que, por cierto, se hincha a subvenciones públicas.

Además de Aragón, Valencia y Extremadura, fuentes internas de Adicae han explicado que también en Andalucía se podría estar produciendo un ‘levantamiento’. Este periódico se ha puesto en contacto con Manuel Pardos, presidente de Adicae, que aunque ha reconocido los “problemas” en Aragón, ha desmentido el resto.

Precisamente este mismo sábado se llevará a cabo una junta en la que Adicae Aragón (AICAR) decidirá si se disuelven o siguen adelante. Según Pardos, a esta cita acudirá cerca de un 90% de la junta, y achaca la dimisión de la directiva a “enfermedades y otras causas”. Según fuentes internas, “ni de broma” se alcanzará ese 90% “porque han dimitido”.

Malas praxis

Para que se hagan una idea de cómo funciona esta Asociación, recordamos un caso que ya publicó en enero de este año este periódico. Los Tribunales declaran probadas las amenazas e insultos que el presidente de la Asociación de usuarios de Bancos, cajas y seguros (ADICAE) lanzó contra, por lo menos, uno de sus empleados.

J.P., el trabajador afectado y denunciante, trabajaba en la Asociación desde julio de 2008 como jefe de oficina con un sueldo que, según ha podido saber OKDIARIO, no alcanzaba los 1.500 euros. El conflicto saltó cuando el susodicho pidió a la empresa por burofax cambiar su jornada partida (prestaba servicios de 9 a 14 y de 16 a 19 horas) por una jornada continuada de mañana para “cuidar de sus hijos”.

La empresa, sin embargo, rechazó la petición del demandante, considerando que la solicitud “no respondía a razones de guarda legal sino a su interés personal, indicando que lo que pretendía era disfrutar de una jornada continuada de mañana para poder disponer de sus tardes libremente”.

El denunciante, de este modo, efectúa una segunda petición de reducción de jornada, en el que solicita salir una hora antes, pero aceptando el horario partido, es decir, solicitaba realizar una jornada en horario de 9 a 14 h y de 16 a 18 h. Dicha petición es, de nuevo, rechazada por la empresa, que alega que su intención es en realidad irse de la empresa cobrando una indemnización.

Así, se producen una serie de hechos que J.P. entiende como ‘mobbing’. Correos electrónicos de sus superiores exigiendo que “aclare las tareas realizadas”, para que “tenga mayor precisión”, o para que “no efectúe gestiones fuera de la oficina sin comunicarlo previamente a sus superiores y sin tener autorización para ello”.

Tras cerca de tres meses en esta situación, el denunciante acaba siendo suspendido de empleo y sueldo durante dos días y se le prohíbe acudir a la reunión del Consejo de Consumidores y Usuarios de la Comunidad Valenciana, al que J.P. venía acudiendo en representación de la empresa; sin embargo, la Asociación le prohíbe ir indicándole que “por ética y por su comportamiento no debía acudir”.

Finalmente, se produce una conversación por videoconferencia entre J.P. y el presidente de Adicae, Manuel Pardos. Es aquí cuando, según la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico, el Sr. Pardos llama “sinvergüenza” al denunciante en varias ocasiones, y se dirige a él en los siguientes términos: “si te has propuesto tocar las narices a la asociación, los cojones a mí…”, “¿a mí me vas a enseñar tú? sinvergüenza… te ganas lo que cobras desde hace un par de años…”, “…cara de cínico, de mentiroso, de desleal…”, “te vas a enterar eh?…”, “…si te quieres ir vete, sinvergüenza”, “…contigo y con dos o tres sinvergüenzas más que tenemos en nuestra asociación, y que precisamente sois los que menos trabajáis, curiosamente los más tramposos y mentirosos…”, “…‘espabilao’ que eres un ‘espabilao’…”, “…eres un absurdo mindundis…”, “…tienes cara de mormón”.

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